Para recordarte
Quería recordarte,
por si lo has olvidado, que tengo un sitio aquí, a medio camino
entre
mi pelo y tu pecho, donde siempre te estaré esperando, y siempre estarás a salvo.
Y si en una de esas, te da por venir, tengo una mesita en la sala con dos tazas de café y un
hogar.
mi pelo y tu pecho, donde siempre te estaré esperando, y siempre estarás a salvo.
Y si en una de esas, te da por venir, tengo una mesita en la sala con dos tazas de café y un
hogar.
También quisiera que sepas, ya que no te has animado a asomarte, que tengo un hueco
en la cama, que reconoce el calor de tu piel.
Tal vez un día vengas, con el aroma de los azahares, y me dejes tu invierno dorado, en el
tibio sol del otoño.
Sí, sabes que acompaña mi pelo la primavera, y que en cada uno de mis cabellos
hay un recuerdo tuyo que siempre quiero guardar.
Ahora bien, es cierto, ya llegas, pero por si se te da por hacerte atrás, quiero dejar un
vestido en los pies de mi cama, y esperarte cubierta solo con tu sombra al caminar.
Si querés, te espero vida y media, tres mil años más. Te espero bajo 100 lunas llenas, bajo
esta estrella, el sol que tu sueñas.
Quería recordarte también, que no duermo en las noches sin ti, porque no puede dejar de
pensarte, no puedo parar de quererte.
Y si eso no fuera suficiente, ataría mi pecho a tu pecho, para que entendieras que lates,
como lato yo tan fuerte, como si estuvieras aqui.
También quería que entendieras, que estoy sujeta a tu camino, y que tras los surcos de tus
botas, van mis sueños de tenerte acá.
Tal vez un día, no sea demasiado tarde para que estés en mis tierras, un día serás el
sueño que cada mañana, tengo junto a mi al respirar.
Quiero que sepas, y nunca lo olvides, que tengo 1300 fotos vacías, que debemos
completar.
Y así, sin tenerte hoy aquí, he gritado todas mis palabras a los vientos.
Y así, sin tenerme allí, no hubo un día en que esas palabras no llegaran a tu hogar.
Quería recordarte, ya que aquí no estás, que tu oscuro pelo descansa en mis ojos, y que la
frágil estela que cubre tu rostro, es mi manta, es mi lugar.
No olvides nunca mis anhelos, mis caprichos, mis deseos, porque cada uno tiene tu
nombre al comenzar.
Sí, sabes que me acompaña en mi pelo la primavera, flores que surcan los mares y viajan
a donde tu estás.



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