Carta a un desconocido

A quien corresponda:
                                   Hola ¿Cómo estás?
Te escribo porque necesito hablarte y 
contarte algunas cosas.
No te conozco, es verdad; no sé quién sos, ni cómo sos, no sé dónde vivís, ni qué estás haciendo ahora, pero te 
quiero…
Quiero esa enorme posibilidad de quererte y saber que sos perfecto.
De imaginarte despertando cada mañana a mi lado.
Te estoy viendo dormir.
Sé que te gusta caminar sobre las hojas secas en las tardes de otoño, y que te gusta ver 
cómo se apaga el sol sobre la costa en verano, juntos los dos.
Sé que te gusta tomar café, bien temprano en la mañana, mientras buscas esa frase que 
motive tu día entre los cientos de libros que tenemos en nuestra biblioteca.
También sé que te gusta tomarme fotos distraída en la cotidianidad de nuestros días, 
cuando estoy despeinada o vestida para ordenar.
Sé que amas cuando bailamos descalzos en la alfombra cada noche antes de dormir, y que 
inventas cuentos de invierno mientras tomamos chocolate junto a la estufa.
No te conozco, lo sé, pero estoy segura que mientras duermo, imaginas como 
envejecemos juntos, felices los dos.
Y aunque no sé dónde estás, ni qué estás haciendo ahora, aunque no conozco tu cara, ni 
tu nombre, ni tu voz, tengo una foto tuya en mi cuarto y un correo de voz en mi celular.
Te quiero así, quiero la inmensa posibilidad de quererte. Quiero darte la mano y 
lanzarme al vacío, porque sé que aunque estés cayendo conmigo a mi lado, allá abajo estás vos para sostenerme y seguir…
Si, ya sé, no sé quién sos, pero ya nos conocemos de antes, de todas las vidas, sólo me 
tenés que encontrar otra vez...
Tenés que seguir el río de hojas secas con frases al viento que voy dejando en el camino.
Sólo tenés que dejarte llevar.
No sé quién sos, pero sé que vos tampoco sabés quién soy yo, y ahora estás escribiendo 
canciones sin dueño, porque sabés que las puedo escuchar…
Sé que te gusta sentarte bajo la ventana mientras me ves aprontarme cada día.
Te encanta, te veo, te observo mientras pones mi música preferida cuando querés charlar.
Sé, también, que te gusta brillar en la noche para iluminar mi camino cuando vuelvo a 
casa, siempre volvemos a casa. Allí es donde te he de esperar.
Perdón si me metí en tus sueños, perdón si con mi carta me entrometí en tus 
pensamientos.
No te conozco, pero te voy a encontrar…








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