Las paredes de tu mente.
¿Has intentado alguna vez
transgredir los límites que te impone tu propio cuerpo y poder
así compartimentarte en al menos dos mitades independientes entre
sí, al punto de llegar a creer que una de ellas puede prescindir de
la otra y de ésta manera dejar libre toda tu esencia, tu empuje y tu
real "yo" y así potenciar todo eso que llevas dentro
de un molde que no puede más que adaptarse a las reglas mundanas
necesarias para subsistir en éste lugar tan hostil por momentos y en
el cual nos ha tocado vivir la mayoría del tiempo? Esto
debería ser obligatorio. ¿No intentaste tal vez, pensar que si no
existiera esa dicotomía entre tu cuerpo y tu espíritu ninguno
de los dos sería lo que es ahora, porque cada uno de ellos es el
resultado de la continua lucha con el otro? ¿No has clamado a gritos
salir de vos mismo? Yo siempre me supliqué a gritos para dejarme
salir, y no fue hasta hace un tiempo que logré entender que soy más
de una. Y fue así que nació Roberta, mi parte intangible, mi "yo
verdadero" y es ella quién me gobierna, me domina y me devora.
Es ella quien no soporta estar atada a mi cuerpo por demasiado tiempo
sin hacerse notar. Es a ella a quien no puedo contener, callar ni
apaciguar. Es ella quien busca un lugar en donde no hay lugar. Y por
esa insignificante razón es que opté por ponerle un nombre porque
hacía tiempo que se quería independizar. Por eso es Roberta, porque
necesito hablar de ella cuando ella no está. Necesito llamarla de
algún modo para que venga cuando me deja sola. Necesito que me
levante cuando empiezo a trastabillar. Necesito que me grite cuando
estoy callada y que lo destruya todo cuando no encuentro otro modo de
volver a empezar. Necesito sosegar sus arrebatos apasionados y
cubrirla en las noches para que pueda descansar. Necesito un poco de
su incontenible dulzura y su furia desmedida para
poder contrarrestar. Necesito tentarme de risa de sus continuas
picardías y sentir vergüenza ajena cuando los impulsos le
juegan a mal. Necesito de su vida en completo caos y de un poco de su
infancia porque gracias a ella es que puedo andar sin que los días
se vean igual. Necesito que estalle por día cuantas veces
sea necesario para terminar con la monotonía que nos reina
inevitablemente. Necesito, a la vez, contener su
persistente combustión para que ella contenga siempre mis
persistentes caídas. Necesito alguna vez dejar de quererla
tanto, dejar de enojarme y de odiarla más. Necesito disparar cada
día a mi mente para dejar salir el demonio devastador que me
atormenta y me urge... ¿Has intentado alguna vez terminar con las
paredes de tu mente?


Constantemente Srta Roberta, muchos buscamos nuestra alma gemela en otros seres por largo tiempo, pero pocos somos los que percibimos que ese ser que nos quitara de la monotonía y nos sacara una sonrisa con sus ocurrencias esta dentro de nosotros. Creo que todos tenemos una Srta Roberta y hay que buscarla sin cesar..
ResponderEliminarQué lindo lo que decis :)
ResponderEliminarGracias!