Ponernos



Llamame cuando quieras, estoy saliendo…
Si queres te llevo cigarros, para después.
Es cierto, vos no fumas.
Prendeme a mi el tabaco, entonces, lo voy a necesitar…
Y si crees necesario, me pongo esa pollera que tanto te gusta.
Imagino ya tu mano subiendo despacio por mi pierna.
Y solo para que te pongas… me voy a hacer la difícil.
Las medias las rompí en el camino, ¿te gustan?
Para lo que van a durar…
Decime mi nombre, decime como quieras.
Equivocate, inventame, desvestime o no, pero ya…
Susurrame en el cuello palabras sueltas, respirame en el oído.
Haceme sentir tus manos fuertes presionando mi pequeña cintura.
Abrazame, confundite con mi cuerpo. Hagámonos uno.
Enredate conmigo, peleame.
Dejame que me vaya y traeme abruptamente…
Correme la cara, juguemos.
Estoy atenta a tus pasos, a tus manos dibujando mi contorno.
Juntemos nuestras piernas bajo el aire de la ventana.
Decime que estoy linda sin siquiera haberme visto.
Explorame, encontrame, perdete en mi cuerpo.
Decime reina, bombona, decime nena y verás.
Probá decirme que te gusto, decímelo como quieras.
Decime que soy tu peor capricho, decime que no podés más.
Y si querés contame que no dormis en la noche de imaginarme contigo.
Yo te digo, si te place, que no me queda aliento para poderte pensar más,
y el que me reste me lo pienso gastar con contigo, hasta agotarme, hasta no poder más.
Decime que me queres ver ahora, decime que te hago volar.

Rompeme, arreglame, escuchame a los gritos decir tu nombre.
Sacame lo que me queda de ropa mientras te desintegro a besos.
Seducime, comprame, decime que queres que sea tuya, ahora, un rato,
mañana.
No me prestes, regalame, te quiero comprar.
Estoy imantada, estoy estupefacta, no sé cómo parar.
Me irradias, me atrae tu órbita. No lo puedo evitar.
Colapsame, estrujame, quiero ser el residuo de este fuego que no puedo apagar.
Creame, creeme, no te puedo evitar.
Besame fuerte, estremeceme más.
Haceme sentir que soy una diosa, que me pensás.
Decime reina, gobername, esclavizame y dejame en paz.
Haceme sentir sexy. Quebrame la boca. Arrasame.
No me dejes escapar.
Quiero ser los restos de tu huracán, quiero que me arregles y me deshagas de nuevo.
Quiero que tu fuerza me atropelle y me desvie de mi ruta.
Si tenés ganas, mirame, seguime mientras me pierdo.
Quiero ver tus ojos firmes en los mios.
Perder en esta lucha, sucumbir antes tu voz.
Quiero llegar al final del camino, como si recién hubiera nacido.
Obnubilada, desentendida, perdida en la nebulosa de tu ardor.
Calmame ahora.
Bajá mi ritmo. Llename de caricias y abrazame despacio.
Quedate conmigo mientras el aire recorre suavemente tus pulmones.
Dejemos que todo pase, que el viento nos resguarde.
Hagamos de la noche una manta que nos ayude a descansar.
Quiero dormirme en tu pecho y que la luna haga lo suyo.
Como si todo esto acabara de empezar...







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