No eran
No eran tulipanes las rosas en tu
jardín.
No eran calas ni gladiolos.
Tampoco jazmines ni cerezos.
Las rosas no eran gardenias ni claveles.
No eran petunias ni lavandas.
Ni violetas, ni orquídeas.
Las rosas en tu jardín eran margaritas.
Iluminando las mañanas al filo de la
ventana.
Meciéndose delicadas sobre las ramas
secas.
Sencillas y sutiles brillando hacia el
sol.
Margaritas eran aquellas rosas,
perfumando las horas sin pedir nada.
Coloreando tu patio, sonriéndote al
estar.
Margaritas eran reposando en la
gramilla,
el camino que tus pies surcan al andar.
Se oye tu voz recorriendo ese patio
Margaritas que a diario te ven pasar…



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