Cambiando de piel...
Un día muy cercano vas a
notar que ya no recuerdas mi perfume y una duda inmensa se colará
por cada una de tus vértebras como un aire polar que te dejará
paralizado, ése día vas a mirarte al espejo de otro modo, porque ya
no me verás más en él.
Y es que tampoco recordarás el relieve
de mi piel, olvidarás el aroma de mi delgado cuello.
Ya no recordarás mis pecas ni el
contorno de mi rostro, los pocitos en mis pómulos cuando sonrío ni
el camino que trazabas por mi espalda mientras me hablabas a
los ojos.
Un día -no falta tanto-
ya no estarán en tu mente mis finas y largas manos, no recordarás
mis caricias ni mis besos más suaves recorriendo los centímetros de
tu boca.
No sabrás a qué huelen
mis pensamientos, ni leerás las formas de mis ideas. Al cerrar tus
ojos no podrás ver el modo de reírme, no escucharás más mi
voz, te vas a olvidar de mis gestos y de mi pelo desordenado. Ya no
recordarás más mi alta y delgada silueta, ya no.
Ese día te preguntarás qué será de
mis vicios al hablar, si tendré nuevos o si recuperé algunos que
había perdido por ahí.
Ya nunca más vas a sentir mi silencio
al mirarte embelesada. No recordarás más como quedo perdida
pensando en nada o abro de par en par mis ojos obnubilada por todo.
Ya no sabrás a qué huele mi lluvia, no vas a saber que será de mi
tormenta que lo destruye todo ni de mi amanecer que crea otro mundo
nuevo. Olvidarás mis ojos, mi mirada y todo lo que te dije con ella.
Te vas a preguntar si lloraré por algo
o por qué cosa nueva sonrío, pero la duda más grande que vas a
tener es si alguna vez existí...
No sabrás realmente si aquella mujer
que te entregó el mundo en la primera noche y reconstruyó de nuevo
tu futuro en un suspiro al mirarte, habrá pasado por tu vida de
verdad.
Yo en cambio no me pienso
olvidar de ninguno de tus detalles, nada.
Tus ojos que no se salían de los míos,
tus manos, tu voz. No me olvido de tu perfume, mucho menos de tu
respiración materializando mi cuerpo. El pelo deslizándose sobre tu
cara, tu forma de reír, como cambiaba tu tono de voz cuando me
hablabas solo a mi.
Tus pensamientos atropellando
los míos, tu fuerza, tus ganas. Todo tu ser superaba mi empuje,
tus ideas me callaban, tu presencia me absorbía. Tu luz me
encandilaba, eso es difícil de olvidar.
No te voy a olvidar porque me
equivoqué y me encantan los errores, mi vida está llena de
continuos errores y me divierte saber que soy producto de ellos. Me
encanta saber que no te voy a olvidar porque fuiste el error más
lindo que cometí en mi vida.
No sé por qué, por suerte no sé por
qué.
Y si me tomo un segundo más para
pensar, tal vez llegue a la misma duda que tú y me pregunte si de
verdad exististe...
Tal vez hayas sido otra
invención de mi mente para volver a cambiar de piel, entonces
con más razón no te quiero olvidar porque fuiste mi mejor invento.
Yo te hice, claro, y ahora estoy
aquí naciendo de nuevo, me miro al espejo y soy otra persona, otra
piel, otro rostro, otro perfume, otra voz. Me olvidé de mi, me
olvidé de todo lo que estás olvidando tú en éste momento...
Y ahora después de ti, tengo
que volver a reinventarme una vez más, como siempre. Y es que tú
también... Tal vez tú también tengas que volver a nacer.
Tal vez tenga que volver a reinventarte,
con otra voz, otro perfume, otra piel, otro rostro, otro nombre. Otro
vos...
Espero no tardarme tanto, no más que la
última vez.
Te condeno a la más profunda
felicidad y a una vida muy larga para que cargues con esa condena...



Comentarios
Publicar un comentario