Cuento (de magia) corto.
Él la miró con ese dejo de inmensidad
en sus ojos e inmediatamente le dijo:
"-Hace mucho tiempo te estaba
esperando..."
Ella (que poco creía en todo) quedó
tiesa, embebida, pero llena de vida...
Sin embargo se fugaron sus palabras, se
borraron sus ideas, se detuvo su tiempo...
Esa mirada la dejó absorta, el lenguaje
le pareció tonto, carente y arcaico. Solo se detuvo a mirarlo
profundamente a sabiendas de que él la leía completa en lo profundo
de sus ojos.
Se tiraron en la cama, se miraron, se
sonrieron, se besaron, se durmieron...
A la mañana temprano, una estela de luz
que se coló por la venta, acarició suavemente su pequeño rostro e
hizo que de a poco ella despertara.
En ese momento notó que ya no estaba
junto a él en su cama, sino que estaba en la suya su propia, en su
casa...
"-Otro sueño vívido..." -Pensó...
Se quedó observando un montón de fotos
mentales que no paraban de sucederse en su mente. Olores y colores
que creía haber vivido hacía tan pocas horas y en otro lugar
parecían tan frescos como confusos.
El vicio de ése hombre aún permanecía
en su pelo, la noche en todo su cuerpo. No entendía bien...
Suspiró profunda y resignadamente,
volteó rápido para levantarse y él aún seguía allí, tan etéreo
y tan durmiente...



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